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  • Foto del escritorAlma Estrada

Un mes, sólo un mes sin Plásticos

Actualizado: 7 jul 2022

Este mes arrancan las vacaciones escolares en la mitad del mundo y, aún con la pandemia encima, seguramente playas, montañas, ríos, ciudades coloniales y otros destinos turísticos se abarrotarán de gente. Y no sólo eso, la generación de residuos incrementará casi al doble, aunque hay una ligera esperanza de que no sea así.

Si te sumas al reto #JulioSinPlasticos puede que las cosas cambien este año y, entre todos, logremos modificar las cifras de la ONU que señalan que el 70% del plástico producido en todo el mundo termina en océanos, vertederos o en el medioambiente, algo así como 11 millones de toneladas de residuos plásticos.


La campaña para reducir los residuos plásticos comenzó en el 2011 en Australia por iniciativa de The Plastic Free Foundation, liderada por la activista Rebecca Prince-Ruiz. Desde entonces, ya son 170 los países que se han sumado a la causa principal de rechazar el plástico de un solo uso, México es uno de ellos.


Te invitamos a eliminar paulatinamente estos 10 objetos tóxicos para tu vida, tu economía y para el Planeta; son objetos que pueden tardar en degradarse hasta 200 años, pero que podemos sustituir fácilmente por otros menos contaminantes.

1. Empaques individuales.

Sí adoramos las pequeñeces: sobrecitos de azúcar, crema, jabón, golosinas, panes, café, entre otros productos principalmente del sector alimenticio, pero estos productos generalmente exageran en sus empaques y, por el tamaño y ligereza, generalmente vuelan de los botes de basura o de nuestras mochilas y bolsas personales, y luego, en las calles son muy difíciles de recoger y terminan en el drenaje. La alternativa obvia es prescindir de ellos, pero podemos comprar la presentación familiar, rellenar nuestros propios contenedores y reutilizarlos. Verás que no es muy difícil y hasta tendrás más estilo.


2. Envolturas para la comida.

Generalmente el sándwich, las pasitas, las galletas y otros alimentos tipo ‘snack’ los guardamos en una bolsita de plástico o en papel aluminio, estos pequeños envoltorios a la larga terminan contaminando, además que gastamos de manera absurda en ellos

cuando hay miles de alternativas, como las bolsitas de tela o los topers. Sin embargo, una alternativa que es más cómoda ya que no pesa ni es rígida como un toper, son las telas enceradas que las puedes lavar y reutilizar infinidad de veces. Las puedes usar para tapar el aguacate que sobró, para guardar tu sándwich, para frutos secos, para todo. Pruébalas, no te arrepentirás, créenos. Y recuerda: el unicel ni en pintura.


3. Cepillo de dientes.

Los dentistas recomiendan cambiarlos cada 3 meses y si a eso le sumamos que son objetos que usualmente perdemos, estaríamos ocupando un promedio de 10 cepillos al año, multiplicado por 4 miembros (número de una familia común) ya suman ¡40 objetos de materiales no reciclables que estarán en la Tierra por más de 200 años! Esto puede cambiar si optamos por cepillos naturales, ya los venden en muchas tiendas ecológicas y supermercados. Otra opción es utilizar fibras naturales para tallar los dientes con nuestros deditos, si así como lo oyes, no tiene nada de malo y hasta te lastimas menos. De la pasta de dientes ya hablaremos después, mientras con este cambio es suficiente para el reto.


4. Artículos de limpieza.

Al igual que con el cepillo de dientes, la cantidad de envases que usamos para la limpieza personal y de casa es enorme. La botella de shampo, del acondicionador, del jabón de manos, el de trastes, el líquido antihongos, el detergente, el líquido para la cocina, etc., etc. El plástico de estos envases es diferente al PET, por tanto deben tener un reciclaje distinto, en un contenedor especial, que en realidad, nadie pone en práctica. La opción es comprar estos productos a granel y sólo rellenar los envases (pueden ser industriales o ecológicos, ya tu elegirás lo que prefieras). Para el caso de shampo y acondicionador, recomendamos el de barra, duran muchísimo, mejoran el cabello y fomentas la economía local, ya que la mayoría son elaborados de manera artesanal.


5. Rastrillos.

Este es otro de los productos cotidianos tanto en hombres como en mujeres, la opción lógica es invertir en una rasuradora eléctrica, además de que reducirá residuos, lastimarás menos tu piel. Si de plano consideras que es muy alta la inversión, opta por las rasuradoras de metal a las cuales sólo les tienes que cambiar la navaja, por suerte están de moda otra vez y es más fácil encontrar los repuestos.




6. Menos carne.

De entrada deberías reducir el consumo de carne, por salud, por la biodiversidad y por su huella ecológica. Pero si nada de esto es suficiente, pues piensa en reducir el plástico con el que envuelven la carne: la charola, el film, la etiqueta, la bolsa, etc. En el supermercado es obvio esto, pero los mercados locales tampoco se salvan.



7. Ropa.

Los textiles son residuos que aunque no lo creas a la fecha no hay suficientes métodos de reciclaje industrial, así que por lo general se quema y las emisiones, ya sabes, van a parar a la atmósfera, eso sin contar con los recursos naturales inmersos en su proceso de fabricación y destrucción. Te sugerimos comprar menos ropa, seguro mucha de la que tienes ni siquiera la usas, además compra prendas de buenas telas que duren más tiempo. Otra opción muy de moda es el trueque, en redes sociales puedes encontrar infinidad de alternativas.


8. Medicamentos.

Sí, sabemos que estos ‘objetos’ son básicos en las familias, pero se pueden sustituir por medicamentos alternativos o naturales. Muchas veces la prevención a la salud es la mejor forma de ahorrar dinero, esfuerzos y empaques, ya sean las tias de pastillas o los botecitos de plástico. Además, debes saber que los ríos, mares y océanos están cargados de sustancias farmacéuticas lo cual altera los ecosistemas.

Las plantas de tratamiento de aguas residuales no pueden filtrar los compuestos químicos utilizados para fabricar los medicamentos, por lo que estos químicos se filtran en los sistemas de agua dulce y en los océanos.

9. No a las bolsas de plástico, ni a las biodegradables.

Que no te engañen, usar bolsas de plástico biodegradable no ayuda en nada al Planeta ya que contienen una sustancia tóxica llamada polihidroxibutirato (PHB), el cual se libera durante el proceso de degradación y produce efectos tóxicos sobre organismos marinos, principalmente en dos productores de aguas continentales: un alga y una cianobacteria. Estos ‘nanoplásticos’ son fragmentos 400 veces más finos que el grosor de un cabello humano que se incrustan a los tejidos y órganos de los animales. Además, para que cumplan su función, deben enterrarse en la tierra para su descomposición, cosa que no se hace, siempre acaban volando en calles y vertederos.


10. No desistir ni acelerar los procesos

Sí, sabemos que hacer estos cambios conlleva perder comodidad, tiempo, esfuerzo y tal vez un poco más de dinero, pero vamos, vale la pena intentarlo, aunque sea un tiempo… ¿le entras al #ecochallenge #JulioSinPlasticos?




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