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  • Foto del escritorAlma Estrada

Por primera vez se estudian los impactos de la falta de áreas verdes con la mortandad

Cualquiera creería que la ciudad del famoso arborista, botánico y biólogo, Francis Hallé, estaría llena de árboles de todas especies, con parques y jardines distribuidos por todo París y que recorrer esas calles frescas y aromatizadas fue la inspiración para armar su vasta obra sobre los árboles. Nada más alejado de la realidad.

Grandes ciudades de España, Bélgica, Italia y Francia, entre ellas París, resultaron ser las ciudades europeas con menor cantidad de espacios verdes y por tanto con una mayor cantidad de muertes asociadas al dióxido de nitrógeno (NO2) un gas tóxico asociado principalmente al tráfico vehicular y las emisiones de gases contaminantes, particular muy dañinas para la salud.


Así lo reportó el Instituto de Salud Global de Barcelona (ISGlobal) en el primer ranking de ciudades europeas con mayor mortalidad atribuible a la falta de espacios verdes. El estudio señala que el 2.3% de las muertes por causas naturales podría reducirse considerablemente si la población tuviera parques, bosques y jardines cercanos a sus viviendas donde poder hacer actividades y respirar un aire más limpio.



De acuerdo con el centro de investigación español, en un contexto de elevados índices de contaminación que representan un mayor riesgo de enfermar por COVID-19, Europa podría evitar hasta 43,000 muertes anuales si las ciudades cumplieran con las recomendaciones de la Organización Mundial de Salud (OMS) sobre el acceso a espacios verdes de al menos media hectárea de superficie y en no más 300 metros de distancia de cada domicilio.


Otros resultados sorprendentes fue que la distribución del área verdes es muy desigual en casi todas las ciudades y que el 62% de la población europea carece de áreas verdes suficientes.


Para Mark Nieuwenhuijsen, director de la Iniciativa de Planificación Urbana, Medio Ambiente y Salud de ISGlobal y de los investigadores más citados del mundo, “este estudio nos da una imagen de conjunto en la que vemos que hay mucho trabajo por hacer en cuanto al reverdecimiento de las ciudades y muestra que la reducción de la mortalidad podría ser todavía mayor si se estableciesen objetivos más ambiciosos que las recomendaciones de la OMS”.


La investigación, publicada en la revista The Lancet Planetary Health, analizó mil ciudades, con más de 100 mil habitantes, en 31 países europeos y se basó en una metodología con enfoque de evaluación de riesgos comparativo (índices de contaminación y escenarios de mejora de la calidad del aire), además usó dos indicadores: el Índice de Vegetación de Diferencia Normalizada y el porcentaje de área verde.


El equipo científico obtuvo datos de mortalidad por causas naturales y de niveles de espacio verde de cada una de las ciudades estudiadas relativos al año 2015. Luego, usando una metodología de análisis cuantitativo del impacto en salud y con base en datos sobre asociación entre espacios verdes y mortalidad proporcionados por grandes meta-análisis publicados con anterioridad, estimó el número de muertes por causas naturales que podría ser evitado en caso de que cada ciudad cumpliera con la recomendación de la OMS.

La Organización Mundial de la Salud considera que la salud es “un estado de completo bienestar físico, mental y social, y no solamente la ausencia de afecciones o enfermedades”.


Los espacios verdes como parques, bosques urbanos, jardines y huertos comunitarios, se asocian a diversos beneficios para la salud, entre los que destacan una mayor esperanza de vida, mejora en la salud mental, mejora en la condición física, mejora en los estados de ánimo, menor mortalidad y en general mayor salud tanto para los seres humanos, como para otras especies, para las ciudades y para el medioambiente.


En nuestro caso, México podría reducir su índice de mortalidad asociada a enfermedades respiratorias (29 millones aproximadamente), que lo coloca en el primer lugar de los países de América Latina con muertes atribuibles a la contaminación atmosférica, si tuviera más árboles distribuidos equitativamente en todas las ciudades, principalmente en las ciudades más pobladas, como es la Ciudad de México.


En la capital del país, el programa de la administración actual (Reto Verde), tiene la meta de reverdecer la ciudad, sin embargo aún no hay forma de evaluar el impacto ambiental de la plantación de casi 16 millones de árboles, arbustos y otras plantas, hechas desde el 2019 hasta la fecha.


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