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  • Foto del escritorEdith González

Los e-residuos aumentaron un 21% en sólo cinco años

Actualizado: 15 mar 2021

-En 2019 se alcanzó el récord de generación mundial de residuos electrónicos.


- A la basura 57 mil mdd en oro, plata, cobre, platino y otros materiales.


Sí, otra víctima de la pandemia por el coronavirus Sars-CoV-2 y que ocasiona la enfermedad de la COVID-19, es la enorme cantidad de residuos electrónicos que se están generando a nivel mundial. La nueva modalidad que implica el home office y el entretenimiento en casa a disparado las ventas (y desecho) de televisiones, computadoras, teléfonos móviles, dispositivos médicos (las pistolas para tomar la temperatura) y calefactores o aires acondicionados, entre otros aparatos pequeños, y con las altas ventas también se han disparado los riesgos de exposición a sustancias altamente tóxicas por el mal desecho de estos residuos.

Una gestión adecuada de los residuos-e puede contribuir a paliar el calentamiento global. Imagen: Global E-waste 2020.


De acuerdo al Global E-waste monitor 2020, publicado por las Naciones Unidas, en 2019 el plantea alcanzó el récord de generación mundial de residuos electrónicos con 53,6 millones de toneladas métricas (t) que representan un aumento del 21% en apenas 5 año, el equivalente a 350 cruceros del tamaño del Queen Mary 2, el trasatlántico más grande del mundo.


Por el contrario, la tasa de reciclaje fue muy baja con apenas el 17,4% (9,3 t), tirando a la basura alrededor de 57 mil mdd en oro, plata, cobre, platino y otros materiales recuperables de alto valor. El destino de residuos restantes documentados, es incierto, puede ser que se envíen a países de renta baja como aparatos de segunda mano (estos movimientos transfronterizos de aparatos eléctricos y electrónicos oscila entre el 7 y el 20%), se incineren o simplemente se mezclen sin poderse aprovechar después.


Por si esto fuera poco, el informe predice que aquellos productos dotados de una batería y un enchufe, (aparatos pequeños como lámparas, calefactores, aires acondicionados, radios, juguetes y herramientas eléctricas, dispositivos médicos) sumarán 74 t en 2030, duplicándose en apenas 16 años, esto debido al mayor consumo de estos productos en países con bajos ingresos, donde esos productos mejoran la calidad de vida. Esto significa que este tipo de residuos son la categoría de residuos domésticos que más rápido crece en todo el mundo debido a las altas tasas de consumo de estos aparatos, los cortos ciclos de vida y las escasas opciones de reparación.

La Unión Internacional de Telecomunicaciones (UIT) tiene como meta aumentar la tasa de reciclaje mundial de residuos-e al 30% para el 2030.


Aunque sean desechos, también contaminan


Las más de 50 millones de toneladas de residuos electrónicos generados en el 2019 liberaron un estimado de 98 t de equivalentes de CO2 procedentes de refrigeradores y aires acondicionados desechados, lo que equivale a un 0,3% de las emisiones mundiales de gases de efecto invernadero.


Además en el cuerpo humano, las grandes cantidades de aditivos tóxicos y sustancias peligrosas como el mercurio, los retardantes de llama bromados (BFR), los clorofluorocarbonos (CFC) o los hidroclorofluorocarbonos (HCFC) que pueden dañar el cerebro y el sistema de neorológico.


Debido a la singular vulnerabilidad y susceptibilidad de los lactantes e infantes a los tóxicos ambientales, muchos estudios se han centrado en esos grupos de edad, descubriendo que manejar de manera informal los residuos electrónicos puede provocar daños en el ADN, cambios en la expresión genética, cambios en la regulación cardiovascular, coagulación súbita de la sangre y una pérdida de audición y de memoria olfativa.



Los gobiernos se ‘quitan las pilas’


No hay vuelta de hoja con el aumento de los e-residuos en el mundo. La obsolescencia programada de muchos aparatos electrónicos es un gran obstáculo ambiental, económico y jurídico entre gobiernos y grandes corporaciones. Sin embargo hay esperanzas en el futuro.


A nivel mundial, en el 2019 Asia fue el continente que más residuos electrónicos generó con 25 toneladas, seguida de América con 13, Europa con 12, África con 3 y Oceanía 0,7. Por ello es un aliciente que China e India, los países más poblados y por tanto con una alta demanda de estos productos, ya dispongan de instrumentos jurídicos nacionales en vigor.

El Global E-waste señala que en términos per cápita, en el 2019 cada persona sobre la Tierra (incluidos infantes) generó 7,3 kilos de residuos electrónicos. Europa lideró el ranking con 16,2% kg por persona de desechos electrónicos. Imagen: Global E-waste 2020.


Desde el 2014 en número de países que han adoptado políticas, leyes o reglamentos nacionales en materia de e-residuos ha aumentado de 61 a 78. En Europa, el continente que más e-residuos generó en el 2019, el Parlamento Europeo aprobó el pasado 25 de noviembre de 2020 una ley por ‘derecho a la reparación’, la cual este mes de marzo acaba de entrar en vigor en toda la región.


Si bien, no es una ley contra la obsolescencia programada, sí obliga a los fabricantes a aumentar la vida útil de los dispositivos electrónicos en al menos 10 años y así tener un menor impacto ambiental.


Esta nueva ley europea, llamada ley por el ‘derecho a reparar’ obliga a los fabricantes ofrecer productos electrónicos que se puedan reparar de forma accesible para los usuarios sin requerir herramientas y piezas demasiado especiales; proporcionar manuales en los que se informe cómo realizar esas reparaciones y especificar la vida útil estimada de los dispositivos a través de etiquetas informativas, limitantes que hasta ahora presentan infinidad de equipos y que obligan al usuario a desechar y comprar.

Francia adoptó esta ley en enero y apenas el mes pasado anunció su nuevo etiquetado que ayudará al consumidor a elegir sus productos de acuerdo al ‘Índice de Reparabilidad’ del mismo, por el momento solo aplica en algunos electrodomésticos y aparatos electrónicos.


Etiquetado francés que indica el "Índice de Reparabilidad" de los productos. Imagen: Gobierno de Francia.


En nuestro caso, México se ubica como el segundo generador de residuos-e en América Latina, con 1,220millones de t, lo que equivale a 9,7 kilos por habitante. No obstante, es de los países de la región que no cuenta con una normatividad específica enfocada a estos residuos. La Ley General para la Prevención y Gestión Integral de los Residuos (LGPEGIR, 2004) los define y clasifica como residuos de manejo especial (no peligrosos), con lo cual deja a cada estado y municipio su gestión. La SEMARNAT señala que solo 8 de 32 estados cuentan con normativas relacionadas con manejo de residuos-e, la Ciudad de México es una de ellas.


El pasado 19 de octubre se publicó en la Gaceta Oficial la norma ambiental sobre residuos eléctricos y electrónicos (NADF-019-AMBT.2018), cuya entrada en vigor fue este 1º de enero. Y desde hace más de 8 años la Secretaría del Medio Ambiente de la Ciudad de México realiza el Reciclatrón, jornadas dominicales donde la ciudadanía puede llevar sus residuos electrónicos y eléctricos a cambio de composta o plantas.


Otra opción para reciclar adecuadamente estos residuos es utilizar la web de Ecolana, un mapa de la ciudad que indica dónde reciclar diversos materiales.

Para reivindicar el ‘derecho a reparar’ el portal iFixit posee numerosos manuales de reparación de varios aparatos que suben los propios usuarios, con el tiempo ha crecido tanto que ya es una fuente de empleos verdes (de los verdaderos  ).



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