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  • Foto del escritorAlma Estrada

La contaminación por plástico crece sin parar: OCDE

- Casi 2/3 de los plásticos son artículos con una vida útil inferior a cinco años, envases principalmente (40%), seguidos ropa y bienes de consumo (11%).


- La gestión de residuos y el reciclaje se quedan cortos


Un escándalo ha sido el reciente reporte de la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económicos (OCDE) sobre la inmensa cantidad de plásticos en el mundo y los malos resultados que están teniendo los gobiernos en su gestión. Veamos porqué:

A la fecha, el mundo produce el DOBLE de residuos plásticos que hace 20 años. La mayor parte de estos se tira, en lenguaje ‘correcto’ va directo al relleno sanitario, otra se quema (en lenguaje ‘ correcto’ se incinera) y anda rodando en la calle, en alcantarillas, en ríos, lagos, mares, selvas, bosques, etc., en lenguaje correcto se ‘filtra en el medio ambiente’. Y lamentablemente sólo el 9% se recicla con éxito.


¿Porqué pasa esto en un siglo caracterizado por los grandes avances tecnológicos y las grandes campañas mundiales? De acuerdo con el informe Perspectivas Globales del Plástico (Global Plastics Outlook), a nivel gobierno las políticas para frenar su filtración en el medio ambiente se quedan cortas, por ejemplo a pesar de que en más de 120 países se han implantado prohibiciones e impuestos sobre los plásticos de un solo uso, los resultados han sido escasos, estas prohibiciones no bastan para reducir la contaminación por plásticos.

Los residuos plásticos generados en el mundo solo en un año (2019) pesan en promedio lo mismo que 35 mil torres Eiffel. Así lo revela el informe Perspectivas Globales del Plástico de la OCDE, el primer informe que la organización realiza sobre los plásticos y su impacto en el mundo.


Además casi todas las regulaciones mundiales abarcan únicamente artículos como bolsas de plástico, que representan una parte mínima de los residuos plásticos, y son más eficaces para reducir la basura que para frenar el consumo de plástico.


Por otra parte, a nivel empresarial falta que las industrias desarrollen mejores diseños de sus productos, con menos plástico y más materiales reciclados, la famosa economía circular. A la fecha la producción mundial con plástico reciclado es de apenas el 6%, pasando de casi 7 Mt (millones de toneladas) en 2000 a 29 Mt en 2019. Sí, un avance, pero muy insuficiente para la emergencia, sobre todo si consideramos que a la fecha la mayoría del plástico que se utiliza en la producción global es virgen o primario, es decir, fabricado a partir de petróleo crudo o gas.


En el caso de la ciudadanía, ésta debe ser más exigente con los productos que consume, buscar alternativas al plástico, reciclar más y desechar adecuadamente los residuos. Sobretodo reducir el consumo plástico. Casi la mitad de los residuos plásticos provienen de los países de la OCDE, los datos indican que anualmente una persona genera en promedio entre 221 kg en Estados Unidos, 114 kg en los países europeos de la OCDE y 69 kg en Japón y Corea.

La iniciativa Revolución Refill busca aportar un poco a la economía circular al impulsar que en los supermercados haya opciones de envases reutilizables y rellenables en todo el país. En abril arrancará el proyecto piloto en algunos supermercados de la Ciudad de México. A la fecha este sistema ya existe en Chile, Estados Unidos e Indonesia.


Al respecto, una iniciativa ciudadana es la impulsada por la Asociación para el Crecimiento Verde y los Objetivos Globales 2030 (P4G por sus siglas en inglés) para que en los supermercados del mundo (México incluído) haya opciones de refill para ciertos productos como detergentes, champús, alimentos secos y para mascotas. La idea es que el consumidor adquiera un envase inteligente que rastrea el ciclo de vida del plástico y que sea rellenable en un dispensador que está vinculado a una aplicación donde el consumidor puede acceder a sus registros de recarga e impacto ambiental.


Una propuesta muy oportuna si atendemos los datos del informe que indican que la mayor parte de la contaminación por plástico se deriva de la recolección y eliminación inadecuada de residuos plásticos de mayor tamaño, los macroplásticos (88%) como son botellas y empaques, aunque también preocupan los microplásticos (polímeros sintéticos de menos de 5 mm de diámetro) provenientes de gránulos de plástico industriales y tejidos sintéticos.


La plataforma P4G apoya la incubación de asociaciones sociales-público-privadas innovadoras para impulsar un crecimiento económico sostenible, su iniciativa es apoyada por la organización internacional WWF, el Foro Económico Mundial y Algramo, una startup chilena que desde el 2013 implementó su modelo en Chile.



Si pensabas que con la pandemia y la paralización económica se redujo la cantidad de plásticos generados, están en grave error. El informe señala que en 2020 la crisis de COVID-19 provocó un descenso del 2.2% en el uso de plástico, pero el aumento de basura como envases de comida (unicel) para llevar y equipos médicos como mascarillas, elevó su consumo. Para el 2021 el consumo de plásticos volvió a repuntar en su producción.


Con dinero baila el perro


En México hay un dicho popular muy certero que dice “con dinero baila el perro”, que significa que todo se puede conseguir con dinero, incluso lo impensable. Pues algo así es la conclusión a la que llega la OCDE al proponer aumentar los impuestos sobre rellenos sanitarios, los sistemas de pago por tirar basura, un mayor flujo de dinero internacional, incrementar los sistemas de depósito y devolución y exigir la Responsabilidad Ampliada del Productor para los envases y bienes duraderos. En realidad nada nuevo, lo que sí es una novedad es que un organismo como la OCDE lo diga así de claro.


A esta misma conclusión llegaron hace dos años las organizaciones agrupadas en el movimiento #BreakFreeFromPlastic al señalar que si bien en los últimos 10 años en todo el mundo ha habido un aumento de políticas públicas para contrarrestar la contaminación por plásticos, el 62% de éstas fueron europeas y de nivel regional, con mayor énfasis en las regulaciones para las bolsas plásticas, siendo el instrumento político más utilizado la prohibición. En general, a nivel global, señalaron al presentar el Mapa de Políticas para Plásticos en América Latina y el Caribe: “no hay objetivos medibles específicos obligatorios para reducir la contaminación plástica”. Para el movimiento la solución debe orientarse al ciclo de vida de los productos, es decir a la Responsabilidad Extendida del Productor (REP) .


La solución al problema de la creciente contaminación por plástico atraviesa por hacer que gobiernos, empresas y consumidores actúen con mayor rapidez para hacer cambios en el corto plazo, y presionar para que ‘los otros’ aceleren su parte de responsabilidad, ya sea innovando, regulando o eligiendo alternativas al plástico.


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