• Alma Estrada

La COVID-19 es nada comparada con la tríada de crisis venideras

-La triple crisis ambiental del cambio climático, la pérdida y el colapso de la biodiversidad y la contaminación del aire, el suelo y el agua, serán los verdaderos retos: PNUMA.


-Este año, más que dar un paso, todos debemos dar un salto para reducir nuestra huella ambiental.


En un reciente informe del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) se destaca que mientras la pandemia del coronavirus ha cambiado drásticamente nuestras vidas, una triple crisis, más persistente representa una emergencia planetaria que causará mucho más daño a largo plazo que la COVID-19: la triple crisis ambiental del cambio climático, la pérdida y el colapso de la biodiversidad y la contaminación del aire, el suelo y el agua.

Durante años, los científicos han explicado en detalle cómo la humanidad está degradando la Tierra y sus sistemas naturales. No obstante, las medidas que hemos adoptado —desde los gobiernos y las instituciones financieras hasta las empresas y los individuos— están muy por debajo de lo que se necesita para proteger a las generaciones actuales y futuras de una “Tierra invernadero”, asolada por la extinción masiva de especies y la contaminación del aire y el agua.


La Estrategia de Mediano Plazo del PNUMA (2022-2025) procura conseguir que el vínculo entre la ciencia, la política y la toma de decisiones siga siendo más fuerte que nunca. Además apuesta por cambios en los hábitos de consumo, los cuales son fundamentales para transformar los sistemas alimentarios, hídricos y energéticos. Esto puede lograrse mediante la modificación de las normas relativas a las prácticas comerciales y culturales.


“Aunque sea en el marco de una pandemia, el año 2021 puede ser recordado como el año en que hicimos las paces con la naturaleza y empezamos a curar el planeta. Este año, más que dar un paso, todos debemos dar un salto”, señaló Inger Andersen, Directora Ejecutiva del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA).

Para impulsar este pacto con la naturaleza, y en vísperas de las próximas reuniones internacionales (COP26, Convención de la Diversidad Biológica, Desertificación), el PNUMA ha publicado el informe Hacer las paces con la naturaleza, un breve documento que además de presentar los tan queridos ‘datos duros’ del declive ambiental, ofrece propuestas puntuales para invertirlo, tal es el caso de adoptar una economía circular que reutilice los recursos, reduzca las emisiones y elimine los productos químicos y las toxinas, todo ello creando al mismo tiempo puestos de trabajo.


En 2020 a pesar de la reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero causada por la pandemia, el mundo sigue abocado a un calentamiento global de más de 3 °C este siglo.


Riesgos para los seres humanos


Un calentamiento global superior a los 2 °C, combinado con la continua pérdida de biodiversidad y el aumento de la contaminación, probablemente tenga consecuencias nefastas para la humanidad. Si el calentamiento supera los 2 °C, se prevé que se reduzca la cantidad de animales y plantas, tanto marinos como terrestres, en especial de arrecifes de coral de aguas cálidas, que se reducirían un 99%. También se prevé que dicho calentamiento provoque una disminución del hielo marino estival del Ártico, grandes descensos en las capturas de la pesca marítima y un mayor riesgo de extinción para el 20% y el 30% de las especies terrestres. El aumento sustancial de fenómenos como las olas de calor, las precipitaciones intensas en varias regiones y las sequías en algunas zonas está asociado al calentamiento global, e incrementa los riesgos para la seguridad alimentaria. El rendimiento de los cultivos ya está disminuyendo en algunas regiones debido al calentamiento global. Se prevé que a mediados de siglo la proporción de tierra casi natural restante sea solo del 10%, mientras que la de tierra degradada alcanzará más del 20%.


En el caso de la población joven, su bienestar de ellos y el de las generaciones futuras depende de una ruptura urgente y clara con las tendencias actuales de deterioro del medio ambiente. Los diez próximos años son cruciales. La sociedad debe reducir las emisiones de dióxido de carbono en un 45% de aquí a 2030 en comparación con los niveles de 2010 y alcanzar las cero emisiones netas en 2050, a fin de limitar el calentamiento a 1,5 °C en consonancia con el Acuerdo de París y, al mismo tiempo, conservar y restaurar la biodiversidad y minimizar la contaminación y la generación de desechos.


Una Sola Salud Planetaria


Bajo el enfoque de Una sola Salud (One Health) , este año las Naciones Unidas, a través de sus diferentes órganos multilaterales, impulsarán el conocimiento de que una sociedad sana garantiza la salud planetaria: la humana, animal y del medio ambiente. Sin embargo, esta campaña no es nueva, se impulsa desde el año 2000, pero ahora a raíz de la pandemia por la COVID-19 es que ha tomado mayor relevancia. Este cambio de paradigma determina que la salud humana y la sanidad animal son interdependientes y están vinculadas a sus ecosistemas, por ello los humanos debemos dejar de destruir y contaminar los hábitat de la vida silvestre, como las selvas tropicales, los océanos o los humedales, por mencionar algunos ecosistemas.



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